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BIENVENIDOS METAPANECOS

Un premio a la entrega

Un premio a la entrega

Lunes 22 de Diciembre, 2008

SAN SALVADOR. Euforia total para “el Bochinche” y compañía. El plantel calero calificó de “bendición” ganar su segunda corona.

Por más que quisieron dar una respuesta diplomática por alcanzar su segundo título en la primera división, el plantel jaguar no pudo esconder su sentimiento y gritó, saltó, lloró y sonrió al final de un encuentro memorable y son, por hoy, los reyes del fútbol salvadoreño.

Las palabras no salían con fluidez de la boca del entrenador calero, Edwin “el Bochinche” Portillo, arquitecto de esta obra, ya que su emoción le impedía brindar sus declaraciones por correr lo más pronto posible para  abrazarse con sus jugadores y festejar ese segundo título que parecía alejarse hasta casi no verlo en el horizonte. “La tanda de penaltis es algo difícil, pero siempre confié en mis muchachos”, reconoció Portillo.

“No tengo palabras para describir lo que siento. Es una tremenda emoción por lo que sufrimos en esta final; con nueve hombres hicimos la hombrada y ahora hay que celebrar, discúlpenme por no decir más,  simplemente no puedo”, dijo.

Mientras, los abrazos, flashes de cámara y  miradas estaban atentos a lo que hacía el cancerbero del Metapán, Dagoberto Portillo, de notable actuación. “Esta obra fue hecha por Dios”, gritaba el meta calero.

“Ha sido una semana fenomenal para mí. El sábado anterior eliminamos al FAS en semifinales, luego celebré la boda con mi esposa (el viernes) y ahora esto. Dios está hablando con nosotros”, agregó Portillo.

“Nunca dudé en cobrar los penaltis y, como digo, esto es hazaña de todo el grupo, pero la figura fue Dios, quien nos dio la oportunidad de ser campeones”, añadió el guardameta.

VOLVIÓ A LA VIDA
Por otra parte, uno que vivió en el infierno y la gloria en cuestión de minutos fue el uruguayo Paolo Suárez,  luego de fallar un  penalti. “Sentí que me tragaba el mundo entero. Me sentí culpable porque todo se me desmoronaba, pero gracias a Dios, Dago Portillo tuvo la hombría para atajar dos penaltis y ahora estoy celebrando. Fue un partido de locos y gracias a Dios que ahora estamos celebrando”, fueron las palabras del charrúa.

Por su parte, Érick Prado comentó que esta final también le deja algo memorable, “porque no recuerdo cuándo fue la última vez que jugué como delantero (ríe). Nuestra virtud fue que nunca nos achicamos ni nos creímos derrotados con el tercer gol de ellos y los dos expulsados. Recuerdo que el profe nos dijo que había que morir en la cancha y estoy seguro que todos lo hicimos, y ahora volvimos a la vida tras una hazaña”, destacó.

Una final que tuvo un desenlace dulce para el jaguar, un premio para el que arriesgó todo en el terreno de juego.

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