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BIENVENIDOS METAPANECOS

Dago Portillo:

Dago Portillo:

Martes 23 de Diciembre, 2008

METAPÁN. Dago Portillo habló de su gran tarde en la final del Apertura y de cómo sacó fuerza de flaqueza tras su error en el segundo gol chalateco.

Cinco penaltis le bastaron a Dago Portillo para levantarse como héroe indiscutido de la final: los dos que tapó y los tres que anotó.

El cancerbero metapaneco, que este domingo ganó su primera corona, destacó que el triunfo desde los 12 pasos luego de soportar el acoso norteño con dos hombres menos fue “soñado” y que todo este éxito  es gracias Dios. En una entrevista con EL GRÁFICO unas cuantas horas después del triunfo, rodeado del calor de los hinchas metapanecos, Dago nos explicó su seguridad a la hora de cobrar los penaltis y de las fuerzas que sacó luego de que le anotaran el segundo gol, luego de un craso error suyo cuando el marcador era 1-1.

Fue una final dramática, incomparable en todo sentido: penaltis, expulsiones, remontada...

Sí, muy inesperada. Realmente ni el Chalatenango ni nosotros esperábamos llegar a disputar tan dramático juego.  Un partido así no lo imaginábamos, aunque sabíamos que sería difícil. Gracias a Dios por la fortaleza, la gracia es de Él y  aquí no hay un héroe,  o en todo caso los héroes hemos sido todos los jugadores.

El heroísmo que  ya se atribuye a  la victoria del Metapán es por las características que rodearon el juego, sobre todo las expulsiones.  

Fue difícil, sí, porque venimos de jugar de una cancha pequeña como la del Calero y en el Cuscatlán las cosas son difíciles,   grandes dimensiones a las que nosotros no estamos acostumbrados. Y por supuesto que   afectó mucho quedarnos con nueve jugadores;  fue una  hombrada, fue de admirar ese empuje, fue  admirable el actuar de mis compañeros.

¿Qué pensaste cuando se quedaron con nueve jugadores?

Como parte humana dije que estaba difícil, pero luego nos ordenamos en la cancha, pasamos a línea de cuatro y ellos nos atacaban con  tres y eso nos daba ventaja porque sobraba un jugador nuestro; aguantamos y quedamos sólo al pelotazo, buscando a Williams Reyes, y eso al final  nos dio el resultado que ahora celebramos.

Obviamente, la posibilidad de perder la final era latente, casi constante desde las expulsiones. ¿Pensastes en la derrota?

Claro, hubo muchos momentos del juego en los que me pareció que perderíamos, los que uno tiene siempre dentro del juego;  por ahí cuando hacen el segundo gol pasaron muchas cosas por mi cabeza, pero me mantuve confiado en  que podíamos sacar esto adelante, y sentí  fortaleza, confié en mis compañeros y eso fue clave para que al final levantáramos la copa.

Si hablás de confianza, en efecto se te vio confiado a la hora de cobrar esos dos penaltis en el tiempo reglamentario.

Fue una bendición, ya lo habíamos hablado con Williams Reyes; le pregunté cómo se sentía. Él me dijo que si a él lo golpeaban, que lo cobraba yo, así fue, y al final se me dieron las cosas en el encuentro. Es que él (Reyes) estaba tocado del pubis, había tenido exceso de trabajo y si vemos el penalti que cobra lo hace con mucho dolor, pero gracias a Dios le salió bien y anotó el penalti.

Sacrificio de Reyes, remontada, tus penaltis... ¿Cuál fue la clave, la fortaleza del equipo para lograr el campeonato?

La fe en Dios y la convicción, la unión que tuvo el equipo en especial en las últimas dos semanas.  Desde la semana del juego de vuelta de  semifinales contra el FAS,  hemos estado muy unidos y eso mantuvo bien al equipo hasta la final.

Volviendo al campo individual: tres  penaltis anotados y dos tapados... es histórico.

Fue una noche y una final muy soñada; salí muy alegre, contento, por ese privilegio que Dios me dio. Se lo dedico a Él, a mi esposa, a mi hijo, a mis padres y a los hermanos de la iglesia que siempre rezaron por mí para  que todo saliera bien.

¿Habías soñado con un juego así alguna vez?

La verdad es que como humano uno siempre quiere lo bueno. Esta fue una final soñada; desde pequeño uno ve por la televisión que  cuando una final se define por penaltis el portero puede ser el héroe, fue como finalizar una semana de bendición, ya que el viernes me casé por lo civil, salgo campeón el domingo y el próximo sábado me caso por la iglesia. ¿Qué más puedo pedir?

Un detalle que apreciamos fue que cobraste cada penalti  de distinta manera. ¿Estaba planificado  cada disparo?

Los penaltis hay que practicarlos siempre; por ahí aprendí de un gran colega como Misael Alfaro. Él un día me dijo: “Debés tenerte confianza debes de salir de lo común, hay que agarrar la pelota y patear si te tenés confianza lo vas a lograr. Primero hay que confiar en Dios y luego en el trabajo”. Aunque a fuerza de ser sincero, en el segundo penalti (el del 3-3), me sentí un poco nervioso porque era el empate y muchas cosas estaban pasando en el juego. Nosotros con nueve jugadores y la oportunidad de patear... las piernas me temblaban ya en ese momento.


Claro, ya pesaba en el marcador y suponemos que en tu ánimo  el  segundo gol de Chalatenango, que se dio por una confusión tuya en el área.  ¿Cómo recuperaste la confianza?

Lo bueno de todo es que...  ¿no sé si recuerdan un gol que me marcó el FAS cuando yo me subía las medias? (fue el 30 de marzo de 2003, cuando Dago jugaba para el Firpo).  Esa situación forjó mucho carácter en mi vida, en mi persona y en mi carrera como deportista. El error del juego fue que yo vi que Paolo Suárez  se iba cortando en la salida; yo intenté salir rápido para buscar el contragolpe; cuando lo hago, choco con Aquino y la pelota cae; Lester Blanco estaba atento y anotó. Al principio estaba mal, pero tuve el consuelo de Dios  y me sentí tranquilo y con fe de que podíamos sacar esto adelante a pesar del error.

¿Este juego es el más importante de tu carrera?

Ha sido sin duda el juego más importante de mi vida; ha habido muchos partidos buenos para mí, pero este ha sido uno de los más  especiales por todo lo que aconteció, llegar con nueve  hombres a penaltis... hay tantas cosas que lo hacen el más importante de mi carrera deportiva, y es mi primer campeonato. En  2005, estuve cerca de ganarlo cuando la perdimos frente al Vista Hermosa; en 2007, cuando ganó el Metapán, yo  estaba con el Alianza. Por eso es que ahora  me da mucha felicidad.
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