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BIENVENIDOS METAPANECOS

Y Metapán celebró...

Y Metapán celebró...

Lunes 22 de Diciembre, 2008

METAPÁN. La segunda copa en la historia del equipo calero fue recibida con todos los honores en tierras metapanecas.

Corta, pero muy emotiva. Así fue la celebración del Isidro Metapán luego de coronarse campeón del Apertura 2008 tras imponerse en una final muy dramática al Chalatenango.

Cerca de dos mil personas se dieron cita al parque municipal de la ciudad calera para celebrar junto al plantel su segundo campeonato en la historia del equipo occidental.

Al finalizar el juego la orden fue clara, salir directamente hacia Metapán; como a las 7:10 p.m., el grupo salió  del estadio Cuscatlán escoltado por la Policía Nacional Civil, que abrió el paso a la ruta del monarca.

Durante el trayecto, dentro del microbús todo era alegría; no hubo pausas largas en el camino y el plantel sólo se detuvo por unos minutos a petición de Paolo Suárez, quien a la altura del desvío de el Congo solicitó al profe Edwin Portillo comprar unas cuantas “heladitas”.

Al pasar por Santa Ana, a eso de las 8:00 p.m., Portillo pidió una pausa a la celebración animada que el plantel llevaba al interior del microbús, apagaron las luces del automotor como medida de prevención ante “cualquier intento de agresión al microbús por algun aficionado descontento con el triunfo”; al salir de la Ciudad Morena, la pachanga siguió.

A la altura del kilómetro 82, en el desvío de Texistepeque, cerca de 80 aficionados esperaban al equipo campeón, con banderas y camisas del equipo, gritaban a todo pulmón: “¡Ahí, ahí, ahí está el campeón!”. Niños, mujeres y hombres dieron su apoyo al equipo.

La caravana que acompañaba al equipo se fue haciendo mayor en la medida en que se acercaban a Metapán.
El sonido de los pitos de los automóviles, pick-ups , camiones y autobuses avisaban a los lugareños el paso del campeón y uno que otro se sumaba a la algarabía y gritaban: “Metapán, campeón”, “cien por ciento caleros”, entro otras tantas frases de felicidad.

Unos 10 kilómetros antes de llegar a la ciudad calera, Álex Escobar pidió se detuviera el microbús en el lugar conocido como Guajoyo, esperaba don Jesús Valle, un directivo de antaño del equipo Isidro Menéndez, y con quien “la Rastra” tenía la promesa que de salir campeones pasarían a que tocara la copa. Dicho y hecho.

LA LLEGADA
A las 9:10 p.m. acabó la espera para los cerca de dos mil aficionados que se dieron cita al parque de Metapán, donde  se había instalado una tarima para la celebración desde un día antes. La estructura  se fue abarrotando desde  que se conoció que el equipo calero era el nuevo campeón nacional.

Uno a uno los jugadores fueron bajando del autobús, un breve recorrido por la calle principal del municipio  fue la antesala de la celebración.

Al instalarse en la tarima, hubo un show de luces artificiales para darle la bienvenida al campeón, dicho espectáculo duró cerca de 10 minutos.

Los ánimos se habían desbordado, los gritos de los aficionados eran intensos y seguían con el “ahí, ahí, ahí está el campeón”. El plantel mostraba con mucho orgullo la copa, la cargaban como un tierno en brazos.

Toda la afición presente se mostró muy cariñosa, los más aclamados por las jovencitas fueron el paraguayo Gabriel Garcete y el uruguayo Paolo Suárez, ambos jugadores eran asediados para tomarse fotografías de recuerdo.

EL DISCURSO
Cuando menos lo esperaba, la afición comenzó a corear los nombres de algunos jugadores, pedían a gritos que tomaran el micrófono, el primer solicitado fue el entrenador, Edwin Portillo se dirigió a ellos: “Este título es de ustedes, su apoyo fue vital, por todo ello les damos las gracias”, mencionó.

Luego de dirigirse a la afición y  ya con un poco más de calma, el estratega calero dijo que lamentaba que “la directiva no haya contratado la Congabus; creo que los sorprendimos, hay gente que todavía nos está esperando en la entrada, quizá porque veníamos en el microbús y nadie se dio cuenta de que pasamos; acá es emocionante ver el recibimiento a un equipo humilde y con mucha dedicación”.

Mientras, el turno para tomar el micrófono le llegó a Paolo Suárez:  “Sentí que el pueblo se me venía encima cuando fallé el penalti, pero saben qué, ahora me vale verga haberlo fallado porque somos campeones”.

El toque religioso lo puso Ernesto Iraheta; el defensor dijo a toda la fanaticada  que debían darle gracias a Dios por tener la copa en Metapán. “Por favor, inclinen su rostro y démosle gracias al Creador, porque gracias a él ahora somos campeones, toda la gloria sea para él”, mencionó y después pidió el rezo de un Padre Nuestro.

A las 9:55 p.m., apareció la “Furia Calera”, a esa hora llegaron desde el estadio; inmediatamente, los bombos se hicieron sentir y a petición del equipo jaguar subieron a la tarima a deleitar con sus frase “sí se pudo”.

Debajo de la tarima, Raquel Escalante, de 46 años, ama de casa y habitante de la ciudad, enfundada en un traje de jaguar gritaba a todo pulmón: “Somos campeones, lo logramos. Estos muchachos son nuestros héroes”,  manifestó.

Por su parte, Amadeo Rivas, de 14 años, un fiel seguidor calero, dijo que “valió la espera en el estadio; amo mucho al equipo, pero en un principio creí que no celebraríamos. Los penaltis nos dieron la victoria, me vine directo del estadio para celebrar con todos aquí en el parque”. El adolescente, con una vos poco entendible por los gritos, igual siguió vitoreando a los suyos.

A COMER
A las 10:10 p.m., el plantel bajó de la tarima y se dirigió al restaurante Los Antojitos, ahí  jugadores y cuerpo técnico degustaron de un pollo a la plancha.

El ambiente de camaradería era notable. Muchos aficionados acompañaron desde el parque hasta el comedor a sus jugadores cual procesión de la Semana Santa.

Entre bromas, risas y felicidad, el plantel realizó una oración para bendecir los alimentos, dirigida nuevamente por Iraheta, tomaron su merecida cena; mientras,  algunos aficionados le solicitaban al profesor Portillo tomarse fotografías con el trofeo, a lo que con mucha amabilidad el estratega cedía.

Ernesto Aquino, uno de los jugadores que más luchó por llevar la copa a Metapán, dijo que “sinceramente estamos agradecidos con todo el pueblo, nos han demostrado que aman al equipo, como jugadores lo que hicimos dentro de la cancha fue ponerle amor propio, el triunfo es de ellos y para ellos”.

Por su parte, Mario Aguilar Posada se mostró feliz con el recibimiento y señaló que “la gente quería ver esto; a veces no confía en nosotros, muchos aficionados son resentidos, pero cuando sacamos buenos resultados están con nosotros; ojalá lo disfruten porque esto no se da todos los días”, dijo.

La fiesta continuó en el parque con música ranchera y grupera, mientras, desde el restaurante, los jugadores uno a uno se fueron despidiendo, cerca de las 11:20 p.m. eran pocos los que se habían quedado en el local y festejando con el público.

Los aficionados partieron a sus hogares muy felices, con la hazaña de haber logrado la corona del Apertura 2008, y con la mente puesta en conseguir su tercer título en el próximo Clausura 2009.
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